
En consonancia con su forma de ser, pijo y humano, se buscó un trabajo en una urbanización de “acomodados” como médico particular, y mientras levanta los dólares para curar las heridas de debajo, intenta arreglar la dura y desconsolada vida de los millonarios, sus hijos y una amiga que intenta crear una clínica para la caridad.
Una sosada más para el verano, menos mal que hace calor y se puede uno ir a la piscina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario