
Representan el paradigma del bien y el mal. El más joven ha conseguido dejar de consumir sangre humana y espera llegar a mantener una relación con los humanos, mientras que el otro quiere acabar con todo el mundo y volver a cazar de nuevo con su hermanito del alma.
Colmillos y adolescentes, como ha funcionado el fenómeno anteriormente no han dudado ni un segundo en exprimir la gallina de oro aunque sea por fascículos. Y resulta repetitiva, cansina y aburrida.
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