
Skins a pesar de su ñoño final y de varios momentos divertidos, es un drama bastante duro y critico en su generalidad. The Inbetweeners, sin embargo, es pura comedia desde el comienzo hasta los títulos de crédito, parte de su gracia reside en el realismo de sus actores, los ves todo el día con su vulgar uniforme azul- los de Skins son muy fashion- y con su camiseta de mercadillo. Sus aventuras las podría sufrir cualquiera y sus tonterías y complejos son de lo más común, pero los ingleses son los reyes del humor y consiguen siempre arrancarte una sonrisa sino una carcajada.

Son bordes, crueles, muy burlones y a veces ligeramente obscenos, pero son tan tontorrones y en el fondo tan ingenuos que no sabes si darles cariño o pegarles una colleja.
Es envidiable que los chavales de allí puedan echarse una risas y que no se tengan que conformar con las tele novelas de la abuela.
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